Moda rápida y lenta

Se transita de un modelo de moda rápida a uno de moda lenta con enfoque ético y sostenible.

moda

Moda intercambiable

Por el coronavirus se pasó de la moda rápida (fast fashion) a la moda lenta (slow fashion). La primera era más barata, tenía a su espalda proveedores lejanos de bajo costo, materiales tóxicos, mala calidad, corta vida y maquilas con mano de obra poco menos que esclava.

La segunda toma en cuenta la ética, es decir, propone un guardarropa minimalista con menos temporadas por año, con materiales de calidad, bajo en huella de carbono y de fabricantes con jornadas decorosas y mano de obra bien remunerada. 

Y no era para menos que se llegara a esta última. La industria textil global estaba al alza: incrementó sus ventas a más del triple en tres lustros, de 74 300 millones de artículos, ropa y calzado en 2005, a 130 600 millones en 2019, según datos de Milenio.

Ahora bien, los avances en los enfoques sostenibles que se comenzaron a plantear tiendas de intercambio y reciclaje como Te lo cambio forman parte de la infraestructura que incita a transitar por el camino ético.

Porque, en efecto, con internet los consumidores son más responsables y conscientes de lo que compran. Pero también porque la industria nacional desde hace poco habla de reactivar la campaña “lo hecho en México está bien hecho”. 

moda

Slow fashion

Imaginemos este escenario hipotético, y si se quiere, también utópico: un país que deje de importar prendas de fast fashion, se vuelva productor y asegure una mano de obra bien pagada para que aumente una clase media responsable de lo que consume.

En la nueva normalidad la sostenibilidad y el comercio digital son los motores de recuperación y crecimiento para la economía de las familias. El comercio alternativo tiende puentes entre la sostenibilidad, la ética y el consumo responsable.

 

 

Juan Carlos Cruz │

Dejar un comentario